febrero 2018

La Pequeña Nube de Magallanes es una galaxia irregular enana vecina de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Crédito de la imagen: NASA, ESA y A.Nota (STScI/ESA)

Nuevos resultados indican que hubo una gran actividad en formación de estrellas en las Nubes de Magallanes debido a que chocaron entre sí. El Dr. Theodoros Bitsakis del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM en Morelia y sus colaboradores usaron un novedoso método para detectar cúmulos de estrellas para estudiar a las Nubes de Magallanes. Su investigación sugiere que estas galaxias tuvieron un importante brote de formación de estrellas hace como 300 millones de años. Este brote de estrellas podría explicarse por medio de una colisión galáctica entre nuestras vecinas.

Los cúmulos de estrellas son grupos de hasta un par de miles de estrellas que se formaron de una misma nube de gas, por lo que sus miembros tienen aproximadamente la misma edad. Esto resulta muy útil al tratar de reconstruir la historia de formación de estrellas en una galaxia, ya que establecer la edad de las estrellas que no pertenecen a un cúmulo es mucho más complicado.

Sin embargo, considerando que en una galaxia hay miles de millones de estrellas, no es fácil discernir si las estrellas forman parte de un cúmulo, y de ser así, saber a qué cúmulo pertenecen. En un trabajo anterior el Dr. Bitsakis y sus colaboradores desarrollaron un método muy novedoso para lograr agrupar a las estrellas en los cúmulos a los que pertenecen. Usando este método estudiaron a nuestras vecinas: La Pegueña y la Gran Nube de Magallanes; un par de galaxias enanas irregulares, satélites de la Vía Láctea. Debido a que son las galaxias más cercanas a nosotros, son un gran laboratorio para estudiar el proceso de formación de estrellas. Además, las galaxias irregulares son muy ricas en gas, por lo que siguen formando estrellas activamente.

A pesar de que este par de galaxias está tan cercano a nosotros y es más fácil estudiarlas que a otras galaxias, todavía no existe un acuerdo dentro de la comunidad científica sobre los mecanismos que son responsables de su evolución. Éstos pueden ser mecanismos internos, como las barras de estrellas en su centro, o mecanismos externos, como sería la interacción con otras galaxias.

Los resultados de la investigación del Dr. Bitsakis y colaboradores muestran que en las dos Nubes de Magallanes hubo un fuerte episodio de formación de estrellas hace alrededor de 300 millones de años. El hecho de que en las dos galaxias haya habido casi simultáneamente un brote de formación estelar es una pista importante para suponer que ambos brotes están relacionados entre sí. Estos resultados refuerzan la idea de que estas altas tasas de formación de estrellas se debieron a una colisión entre las dos galaxias. En simulaciones hechas en computadora por otros grupos de investigación también se han encontrado indicios de que hubo una colisión galáctica.

Cuando dos galaxias colisionan, el gas dentro de ellas se comprime. Esta compresión hace que la densidad en algunos puntos aumente lo suficiente para que la nube empiece a colapsar por medio de la fuerza gravitacional y forme nuevas estrellas. Las colisiones galácticas han sido consideradas por los astrónomos como un importante detonante de formación de estrellas. Los resultados de esta investigación confirman la plausibilidad de esta teoría.


Información sobre la publicación:

Los resultados de esta investigación están publicados como Theodoros Bitsakis et al. “The Distribution and Ages of Star Clusters in the Small Magellanic Cloud: Constraints on the Interaction History of the Magellanic Clouds” en The Astrophysical Journal.


http://iopscience.iop.org/article/10.3847/1538-4357/aaa244/pdf


Los miembros del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA - UNAM, México) involucrados en la investigación son Theodoros Bitsakis, R. A. González-Lópezlira, P. Bonfini, G. Bruzual y V. H. Ramírez-Siordia. Trabajaron en colaboración con G. Maravelias (Instituto de Física y Astronomía, Universidad de Valparaíso, Chile/Departmento of Física, Universidad de Creta, Grecia), D. Zaritsky (Steward Observatory, Universidad de Arizona, EUA) y S. Charlot (Instituto de Astrofísica de París, Universidad Sorbona, Francia).


CONTACTO CIENTÍFICO

Dr. Theodoro Bitsakis
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COMUNICACIÓN CIENTÍFICA

Dra. Anahí Caldú Primo
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